Siempre imaginé que el Paraíso debe de ser como una gran biblioteca- J.L. Borges

jueves, 28 de abril de 2011

Momento efímero

A todas las que he amado, saben que las he tratado como si de mi primera vez se tratara. Mi primer amor.
Amores que cuando han acabado, ha sido más duro olvidar que seguir adelante. Amores que han marcado mi vida, amores que me han hecho ser como soy.

Nunca he encontrado amor en mujeres de una noche de fiesta, no he encontrado el amor a la vuelta de la esquina. He buscado el amor luchando día a día, minuto a minuto, indagando como si la vida me fuera en ello, y la verdad es que creía que lo había encontrado, pero no fue así. Y como decía ese poeta, tan admirado por mí: "mi alma no se contenta con haberla perdido". Comienzo a pensar que en esta vida las buenas cosas siempre se acaban cuando las alcanzas, en ese momento de regocijo por haberlas conseguido.

No he pretendido ofender a nadie nunca, aunque sé que lo he hecho. Tampoco mi intención es amar, por lo menos todavía, pero sin querer he amado. Nunca he querido odiar a nadie, pero al final he llegado a odiar.

¿Cómo sentirte ligado a una persona a la que odias, que ofendes sin querer, pero que al mismo tiempo amas?
- Dificil de explicar, pero como todo entre nosotros.

miércoles, 20 de abril de 2011

A contracorriente

Quieren dictar, como hemos de vivir, cómo hemos de amarnos. Intentan controlarnos los besos y la vida y cada respiración. Quieren imponernos donde hemos de vivir, donde debemos de estar, cuando lo que no saben es que nos da igual, siempre que estemos juntos.

Se creen dioses, se creen que pueden controlar nuestra vida, y que cuando hagamos lo que ellos digan, se burlarán de nosotros. Se empeñan en enseñarnos los típicos caminos, los caminos que son los convencionales, cuando lo que no saben es que nos da igual, siempre que vayamos juntos.

Pues a pesar de sus intentos nunca me librarán de la locura que sufro al ver tus labios, nunca me quitarán tu imagen de mi cabeza, y nunca podrán demostrar que sueño contigo, cada noche e incluso cuando estoy despierto. Ellos no saben que aunque lo intenten, nunca ganarán, porque ellos no saben que todo lo podemos hacer si lo hacemos juntos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Primeras impresiones

Entré a ese despacho, un lugar con muy poca luz a pesar de estar las  ventanas abiertas. La poca luz dejaba ver en el despacho todos los archivadores y los libros de registro, así como una máquina de escribir y un viejo ordenador. Al entrar vi a ese hombre, no me transmitió mucha confiaza cuando lo vi. Su rostro enjuto, sus cabellos blancos, gafas grandes y tratando de apagar un cigarro en el cenicero. Cuando había acabado sacó su caja de Fortuna y encendió otro cigarro, y me ofreció uno, pero lo rechacé. En el ambiente se podía apreciar diversos olores: tabaco, sudor y papeles antiguos. Un olor repugnante, en conjunto, pero que no me echó para atrás. Estando de pie al lado de su mesa, se levantó, me estrechó la mano y me pidió los documentos que le traía. Su voz era ronca, pero me transmitió seguridad en él mismo. Así fue como conocí al creador de toda esta hazaña.

miércoles, 6 de abril de 2011

Frases de cabecera

Las opiniones son tan variadas como millones de personas hay en el mundo. Todos aportamos nuestra opinión a este mundo, que a veces nos parece enorme y muchas veces nos agobiamos dentro de él. No pretendo excluir ninguna opinión, pues hasta la más pequeña puede ser la más necesaria. Cada opinión nos da un aire nuevo, una perspectiva, un poco de luz que nos ayuda a mejorar. Aún recuerdo el momento en el que la opinión que más me influyó llegó a mi cabeza. Fue simple: las palabras entraron por mi cabeza, asentí como un necio sin saber todavía lo que significaba, después las palabras fueron calando en mí, y pasaron a mis sentimientos, y éstos controlan mi forma de vida. Recuerdo bien aquellas palabras, palabras de ánimo en un momento oscuro. Esas palabras no fueron ni más ni menos que si un final no acaba como esperas, no es un final. Esto al principio me dio risa, ya que yo no podía ver más allá de mí, de mi soledad, mi pesimismo, pero una y otra vez rebotaba en mi cabeza esas palabras, que cada vez me incitaban a buscar mi final, ya que si no habían salido las cosas como yo esperaba, necesitaba ver mi final. Justo cuando comprendí estas palabras me sentí alegre, por primera vez en mucho tiempo, como si hubiera volado a un lugar de mi cabeza, un lugar especial, lleno de luz, de agua, de vida, de frescor. Un lugar tan maravilloso que se que ese será mi final.