Y te ríes por no llorar. Porque a veces un fallo tuyo puede hacer que se vaya todo la mierda. Un fallo, que tu te lo tomas como broma y la otra persona se lo toma a pecho. Un fallo que te echa las cosas en cara, y te escupe a pesar de siempre haber apoyado en todo.
Tal vez me suene tu cara, pero cuando te vea por la calle pasaré de largo. Tú me has roto, pero también es verdad que me vuelves a arreglar. Pero ya no quiero más reparaciones de tu parte, me cansas, me odias, aunque digas que me quieres, te escabulles cuando quedamos y ni siquiera te dignas a hacerme un favor.
La vida es dura, chica, me chocaré contra titanes y caeré como una fracasado, pero a pesar de estar en el fondo, estaré más alto que tú. Creo que falta coherencia en estas palabras, que no llegan a las 10 líneas, pero, ¿quién ha dicho que tenga que haberla?
-Te hartas de la coherencia porque eres alocado y feliz, deja que la gente siga llevando la razon y disfruta de tu pequeño mundo en el cual todos tus pensamientos bailan libremente. Tal vez la clave sea seguir siempre riendo, aun cuando llores.
La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación rodea el mundo. [Albert Einstein]
Siempre imaginé que el Paraíso debe de ser como una gran biblioteca- J.L. Borges
viernes, 17 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
La atrayente figura del tren
Dependiendo de la sociedad, una persona actúa de una manera u otra. Tantas culturas encerradas en este pequeño mundo y tan poca comprensión entre todas. Mi sociedad, el lugar metafísico donde vivo, pretende que todos los hombres acabemos uniendo nuestra vida a otra persona con la que compartir el resto de tu vida, o un fragmento de ella ¡Me niego a buscar!... ¿Lo busco?... ¿Por qué?... ¿Por qué no?
Me contradigo... ¿Por qué? Tal vez luchen mi mente y mi corazón y no encuentre la serenidad por esta causa. Mi corazón siente que no quiere acabar solo, como aquella mujer del pueblo (la que nadie supo de su muerte hasta una semana después), pero mi mente piensa en que no es necesario, es bueno relacionarse, pero nada serio con nadie. Tal vez por miedo a perderlo.
Aún recuerdo a aquella chica, diría que no tenía más de veinte años. Morena, alta, con ojos marrones y labios carnosos, nariz prominente que afeaba su cara, pero su rostro era enigmático a la vez que sexy. Eso fue la primera impresión cuando la vi cogiendo el tren. Recuerdo como yo iba hablando con mis amigos y ella se puso en el banco de al lado, sola, meditativa, discutiendo consigo mismo si abrir el libro que llevaba en la mano o encender el reproductor mp3. Al final optó por leer el libro, y ese gesto me dejó prendado. Aquella imagen... Recuerdo que me gustaba ir en tren para verla aunque nunca hablaba con ella. La tenía en mi mente como una divinidad. Mis amigos se reían de mi porque decían que no era gran cosa, pero su mirada... su oscura y fría mirada cada vez me atraía más.
Me estaba volviendo loco... ¿cómo amar a una mujer sin saber siquiera su nombre? ¿Y si tenía pareja?... Prefería no preguntarme nada e imaginarla perfecta, no quería saber nada más. Creía que sólo hablando con ella perdería ese encanto de perfección que había en mi cabeza. Cuantos más meses pasaban más ganas tenía de viajar en tren. Cuando iba yo solo me saludaba, pero si había alguien me ignoraba completamente.
Estuve con otras mujeres, pero no conseguía quitarme de la cabeza aquella figura. Quería saber cosas de ella, pero me negaba a buscar. Aunque hoy dudó si busqué: ir todos los días al tren, necesidad de verla, quería ir solo para que me saludara. Puesto que para mi eso era buscar, o por lo menos un indicio, seguí adelante. Al día siguiente de proponermelo fui al tren con la idea de presentarme y entablar una conversación, pero ella no fue. Pensé que estaría enferma, pero pasaron los días, las semanas y no aparecía. Algo dentro de mi me incitaba a seguir yendo al tren, pero conforme pasaron los días esa esperanza de volver a verla desapareció.
Hoy me niego a seguir buscándola, ni a ella ni a ninguna otra. Si aparecen dejaré llevarme e intentaré entablar una relación con ella, pero esto... ¿es buscar?
Me contradigo... ¿Por qué? Tal vez luchen mi mente y mi corazón y no encuentre la serenidad por esta causa. Mi corazón siente que no quiere acabar solo, como aquella mujer del pueblo (la que nadie supo de su muerte hasta una semana después), pero mi mente piensa en que no es necesario, es bueno relacionarse, pero nada serio con nadie. Tal vez por miedo a perderlo.
Aún recuerdo a aquella chica, diría que no tenía más de veinte años. Morena, alta, con ojos marrones y labios carnosos, nariz prominente que afeaba su cara, pero su rostro era enigmático a la vez que sexy. Eso fue la primera impresión cuando la vi cogiendo el tren. Recuerdo como yo iba hablando con mis amigos y ella se puso en el banco de al lado, sola, meditativa, discutiendo consigo mismo si abrir el libro que llevaba en la mano o encender el reproductor mp3. Al final optó por leer el libro, y ese gesto me dejó prendado. Aquella imagen... Recuerdo que me gustaba ir en tren para verla aunque nunca hablaba con ella. La tenía en mi mente como una divinidad. Mis amigos se reían de mi porque decían que no era gran cosa, pero su mirada... su oscura y fría mirada cada vez me atraía más.
Me estaba volviendo loco... ¿cómo amar a una mujer sin saber siquiera su nombre? ¿Y si tenía pareja?... Prefería no preguntarme nada e imaginarla perfecta, no quería saber nada más. Creía que sólo hablando con ella perdería ese encanto de perfección que había en mi cabeza. Cuantos más meses pasaban más ganas tenía de viajar en tren. Cuando iba yo solo me saludaba, pero si había alguien me ignoraba completamente.
Estuve con otras mujeres, pero no conseguía quitarme de la cabeza aquella figura. Quería saber cosas de ella, pero me negaba a buscar. Aunque hoy dudó si busqué: ir todos los días al tren, necesidad de verla, quería ir solo para que me saludara. Puesto que para mi eso era buscar, o por lo menos un indicio, seguí adelante. Al día siguiente de proponermelo fui al tren con la idea de presentarme y entablar una conversación, pero ella no fue. Pensé que estaría enferma, pero pasaron los días, las semanas y no aparecía. Algo dentro de mi me incitaba a seguir yendo al tren, pero conforme pasaron los días esa esperanza de volver a verla desapareció.
Hoy me niego a seguir buscándola, ni a ella ni a ninguna otra. Si aparecen dejaré llevarme e intentaré entablar una relación con ella, pero esto... ¿es buscar?
martes, 31 de mayo de 2011
Morituri sumus
Ante la trágica noticia que he recibido esta tarde, y un día antes de hacer el examen de Literatura Medieval, quiero hacer un inciso en mis estudios para dar paso a mi vida. He descubierto, tal vez de la peor manera, que la vida es corta y que cuando pensamos que no nos va a pasar nada, ¡zas! Ahí viene el estacazo. Soy de los primeros en reconocer que no sé si habrá algo después de morir, pero seguro que muchas veces vamos a estar mejor que en este mundo.
Pero en estos momentos no quiero hablar de la fugacidad de la vida. Eso lo dejo para el tanatorio y para los familiares. Para vosotros os traigo algo, una cosa que seguro que la sabéis, pero que, muchas veces por cobardía, no somos capaces de hacer. Disfrutar lo que podamos, Carpe diem dirían los romanos. Como he dicho estoy de exámenes y tengo muchos libros, muchos autores de la Edad Media metidos en mi cabeza, desde el Cid a la puta Celestina. Pasando por otros tantos, que a pesar de estar muertos han sabido disfrutar la vida. En el Cid vemos que la vida de Rodrigo era la guerra y sus hijas y las defendió hasta su muerte, y la Celestina, defendió el colgante que consiguió, el colgante al que dejó su vida.
Disfrutar de la vida como si fuera el último día es una locura, porque a lo mejor tienes la suerte de seguir viviendo. Disfrutar la vida como si fueras a vivir toda la vida tampoco, te arrepentirías de todas las cosas que no has llegado a hacer. El tiempo corre, ya lo dijo Jorge Manrique.
Recuerdo a lo que le dejé mi vida, esa cosa que tanto se han empeñado en que yo no consiga. Básicamente, ya no lo quiero, todo vuestro. Mi vida ha perdido su rumbo, pero yendo a la deriva también encuentras tierra e incluso hasta más fértil. Se empecinaron en desplazarme de mi tierra y de humillarme antes de partir, pero no sufráis, ya me he ido. Sé que lo hicisteis por miedo a que os superara. El miedo os pudo y ahora soy superior a vosotros pero igual de importante que todos.
“No es amigo mío el que me compadece, sino el que me auxilia”
lunes, 23 de mayo de 2011
Sylvie
Sólo nos quedaba como refugio aquella torre de marfil de los poetas, por donde subíamos siempre más rriba para aislarnos de la multitud. En aquellos puntos elevados adonde nos guiaban nuestros maestros respirábamos por fin el aire puro de las soledades, bebíamos el olvido en la copa de oro de las leyendas, estábamos ebrios de poesía y de amor. Amor, ¡ ay, por las formas vagas, los tonos rosas y azules, los fantasmas metafísicos!. Vista de cerca, la mujer real indignaba nuestra ingenuidad; tenía que aparecer como reina o diosa y, sobre todo, había que evitar acercarse a ella.
jueves, 12 de mayo de 2011
Aunque no seamos uno
Paseando por el claustro de la universidad, ese patio que aunque paso todos los días sigue impresionandome, te vi por ultima vez. Me dijiste que te ibas a ir, que habías conocido a alguien mejor. La verdad es que me alegro mucho por ti, se que serás feliz al no estar conmigo. Pero no puedo sentirme bien por mi. Tu ausencia me deja como un libro a la mitad, me pierdo y no consigo encontrarme, ya que has sido tú mi mapa en estos últimos meses.
No sabía como decirtelo, la verdad que comencé a escribir, pero nada expresaba realmente lo que siento en estos momentos. Intenté acostarme a dormir, y no pensar... pero no funcionó. No paré de pensar en toda la noche y dormir prácticamente poco. Ahora he vuelto a coger la libreta y el lápiz, he cogido una foto tuya y he comenzado a escribirte esto.
Aunque esto suene que me he roto, que sepas que continuaré, como tantas veces. Ya sabes estoy acostumbrado a no ganar. Pero antes de acabar esta actualización quiero que sepas que siempre te apoyaré en lo que hagas, y si así eres feliz, yo seré feliz. Gracias por todo lo que has hecho estos últimos meses.
"Alguien que nunca la había dejado del todo por miedo a perderla y nunca la había tenido del todo por miedo a amarla."
No sabía como decirtelo, la verdad que comencé a escribir, pero nada expresaba realmente lo que siento en estos momentos. Intenté acostarme a dormir, y no pensar... pero no funcionó. No paré de pensar en toda la noche y dormir prácticamente poco. Ahora he vuelto a coger la libreta y el lápiz, he cogido una foto tuya y he comenzado a escribirte esto.
Aunque esto suene que me he roto, que sepas que continuaré, como tantas veces. Ya sabes estoy acostumbrado a no ganar. Pero antes de acabar esta actualización quiero que sepas que siempre te apoyaré en lo que hagas, y si así eres feliz, yo seré feliz. Gracias por todo lo que has hecho estos últimos meses.
"Alguien que nunca la había dejado del todo por miedo a perderla y nunca la había tenido del todo por miedo a amarla."
domingo, 8 de mayo de 2011
Deseos
Lo que tarda tanto en llegar es igual que si no hubiera llegado, peor incluso, porque el cumplimiento a destiempo de lo que tanto se deseó acaba teniendo un reverso de sarcasmo. Perdonad que empiece por una frase tan pesimista esta actualización, pero creo que es necesario recordar, que cuanto más esperas una cosa, más ilusiones te haces y tienes tan grandes expectativas que cuando llega se te hace pequeño al lado de lo que tú estabas ansioso de que llegara.
Me enamora pensar que todo puede ser sencillo si lo que yo aguardo ya estuviera conmigo, pero con la mala suerte que tengo nunca llega. No es que sea pesimista por ello, es más creo incluso que soy demasiado optimista, y esto mismo me hace desear cosas e ilusionarme con ellas a pesar de no tenerlas (soy imbécil). Soy humano, necesito desear. Deseo verla desnuda en mi cama, a una luz ambiente, y haciéndole el amor. Deseo que en esta vida se reparta justicia en lugar de comprarla. Deseo que la amistad no se rompa por una pequeña tontería. Pero lo que más deseo es tenerte a mi lado.
No quería escribir hasta dentro de mucho tiempo, ya sabéis, empieza la temporada de exámenes, de trabajos, de nervios, de dormir dos o tres horas como mucho al día, inyectarse café en vena y repasar una y otra vez apuntes que al final acabarás harto de ellos, pero creía que era conveniente escribir. Hablé con Jorge Bucay y el me dijo que siguiera escribiendo a pesar de las dificultades, y eso estoy haciendo. A pesar de estar trabajando ayer y tener un dolor en la mano que me está matando escribo esto. Puede que tarde en volver a escribir, asique hasta dentro de poco. “El paso del tiempo no nos aleja, nos acerca”.
domingo, 1 de mayo de 2011
rie cuando puedas, llora cuando lo necesites
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